Lo peor de un Ironman.

Es algo que he hablado con muchos finisher y todos coincidimos. Lo peor de un Ironman son los entrenamientos, la carrera para "disfrutar".
Es lo más duro ya que nos quita, para empezar, mucho tiempo. Entre las horas que dedicamos a trabajar, amigos y familia, el resto es para entrenar. Bueno, el resto y algo que tenemos que quitar a alguna de las tres anteriores.

El entrenamiento suele ser mínimo de 10 meses y hay épocas en las que nos podemos preguntar si merece la pena no no. Os confirmo que cuando cruzas la meta merece la pena porque además es un recuerdo para toda la vida.
Es duro porque tenemos que madrugar el fin de semana incluso más que entre semana. Porque entrenamos con frío, con calor, salidas largas en bici en solitario, fiestas que nos perdemos, control con la comida, la bebida...
Noviembre, Diciembre o Enero pueden ser meses complicados porque aun falta para que empiece la temporada, para las carreras. No solo hay que preparar el cuerpo sino también la mente. No es fácil salir a entrenar con un objetivo tan lejano.
Todo esto es el sacrificio, la parte oscura que la gente no suele ver en las carreras pero al mismo tiempo es esta parte la que le da ese toque de magia a una carrera como un Ironman.
La carrera es para disfrutar aunque esto no quita para que suframos, pero es un sufrimiento que gusta, buscado, un sufrimiento que parece llevarnos a la gloria.

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