Es más duro una maratón que un Ironman.

Más de uno puede pensar que estoy loco pero no soy el único que piensa así.
Partimos de la base que no vamos a ganar ninguna de las dos carreras porque eso cambia todo ya que el ironman son más horas y por lógica, se debe pasar peor.
En una maratón llevamos entrenando unos 4 o 5 meses y tenemos nuestro ritmo de carrera. Da igual que sea 5 min/km, 6 min/km o 4 (4¡¡¡¡¡, vaya locura). Empezamos con el ritmo que pensamos podemos llevar y luego llega el km 30, el 35 y ya definitivamente en el 37, nos queremos morir y sufrimos como nunca antes lo habíamos hecho.
En un Ironman la preparación puede ser mayor por el tiempo y más dura. Levantarse un sábado poco más tarde de las 6 de la mañana con 0 grados y 5 horas de bici en soledad por delante no es de lo más atractivo que hay en este mundo pero es lo que hay que hacer.
 En esta carrera nadamos tranquilamente, con calma. En la bici vamos usando la cabeza, dosificando y disfrutando un poco del paisaje (si es bonito porque hay sitios...) y a ritmo no muy alto (si vamos a 30 ya está bien). Llegamos a la maratón y corremos con cojones. Se pasa mal pero el tiempo no es lo importante aquí, lo realmente importante es llegar. Hay momentos en los que se anda un poco, ritmo cochinero pero da igual porque el objetivo es ser un ironman. Todo esto si no tenemos problemas de estómago que eso hace del ironman un verdadero infierno.

1 comentario:

  1. Buena reflexión. Siempre he pensado que lo más duro era un IM.

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